EL MEDIOCRE

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Por: Miguel Hernández, Periodista y columnista

El día de ayer al enterarme de la agresión que realizó el alcalde de Colón Alejandro Ochoa, en contra del periodista Adán Olvera, me trajo a la memoria el libro,  “El Hombre Mediocre” del argentino José Ingenieros, porque realmente describe la mediocridad de ciertos seres humanos, en el caso especifico de este personaje que ha hecho noticias por sus escándalos, pues no era la primera vez que amenaza a un comunicador.

Ochoa es como ese mediocre  «que cruzan el mundo a hurtadillas, temerosos de que alguien pueda reprocharles esa osadía de existir en vano, como contrabandistas de la vida». Así los definía Ingenieros, «hombres sin personalidad que vegetan moldeados por el medio, sin la disciplina de pensar en lo que hacen, su inteligencia cuadricula los constriñen a una perpetua conducta mediocre”.

Así es Alejandro Ochoa, un vulgar personaje de raza primitiva, diría Ingenieros, de mueca falsa y de palabra sin sentido, y para cubrir su vulgaridad utiliza la violencia.

Claramente decía: » La vulgaridad es el blasón nobiliario de los hombres ensoberbecidos de su mediocridad; la custodian como al tesoro el avaro…La vulgaridad transforma el amor de la vida en pusilanimidad, la prudencia en cobardía, el orgullo en vanidad, el respeto en servilismo. Lleva a la ostentación a la avaricia, a la falsedad, a la avidez, a la simulación; detrás del hombre mediocre asoma el antepasado salvaje que conspira en su interior acosado por el hambre de atávicos instintos y sin otra aspiración que el hartazgo».

Así es Ingenieros, letal con la metáfora pero muy cierto en la vida real. Alejandro Ochoa es un ejemplo del Mediocre de Ingenieros, y que invito al lector a leer para que entiendan a estos personajes que pululan en la política y que bien describe mi maestros argentino.

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